Con el poder de la divina presencia de Dios en mí, yo soy el Yo Soy, yo soy el Yo Soy, yo soy el Yo Soy. Decreto, declaro y afirmo que la salud perfecta es mi estado natural. Cada célula de mi cuerpo vibra en armonía con la luz divina…


Con el poder de la divina presencia de Dios en mí, yo soy el Yo Soy, yo soy el Yo Soy, yo soy el Yo Soy. Decreto, declaro y afirmo que la salud perfecta es mi estado natural. Cada célula de mi cuerpo vibra en armonía con la luz divina…

Esa noche, Elena se sentó frente a la ventana con una pregunta clavada en el pecho: “¿Y si nunca lo logro?”. Había trabajado, estudiado, intentado. Le faltaba algo que no sabía nombrar: una fuerza que ordenara sus pasos, apaciguara su mente y encendiera su fe. Aprendió dos llaves que, juntas,…