Cuando el desánimo llega, suele hacerlo en silencio: una mañana te cuesta levantarte, las metas te parecen lejanas, y la ilusión —esa fuerza que te hacía sonreír al mirar el futuro— parece haberse escondido. No estás solo(a). El desánimo es una experiencia humana, a veces consecuencia de cansancio acumulado, pérdidas,…


