El miedo al futuro es una emoción humana universal. Surgen preguntas como: “¿y si no lo logro?”, “¿y si todo sale mal?”, “¿y si me falta?”. Aunque estas dudas parecen protegernos, en exceso nos roban paz, creatividad y energía. La fe, en cambio, abre una puerta: nos invita a recordar…

